Se respira un extraño olor en el ambiente. Los sauces llorones acompañan,
con el suave ondular de sus ramas, remarcando
la ausencia de algarabía en la pajarera de la azotea de enfrente, el pinzón azul en ese
momento parece que para, por respeto, su estridente canto ; en la mitad de la
plaza del pueblo, engalanada de fiesta, un grupo de personas lleva un ataúd en
sus hombros, en silencio, como la bandada de palomas que sobrevuela la plaza en
ese momento; las campanas doblan a muerte, cuando el ataúd entra en la iglesia…..Me
invade un sentimiento de paz y de descanso mientras cesa en mi, toda lucha por existir....
Sauces llorones,
con la plaza de fiesta
doblan las campanas.
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